¿Te has dado cuenta de lo que está ocurriendo con los agentes inmobiliarios, o al menos con lo que queda de ellos?
El agente inmobiliario, nacido como experto integral de la vivienda y del mercado, parece hoy cada vez más un profesional orientado al marketing.
Una figura casi bulímica de resultados inmediatos, más centrada en la publicidad que en la gestión de las relaciones humanas y la satisfacción del cliente.
Este cambio es insidioso, porque a menudo los cambios sociales solo se notan cuando ya es demasiado tarde, cuando uno mira atrás y compara el presente con el pasado.
En el sector inmobiliario, eso es exactamente lo que está ocurriendo.
El agente inmobiliario corre el riesgo de convertirse en agente publicitario.
Cada vez más agentes están desapareciendo, no literalmente, sino transformándose en personajes de internet, atrapados en contenidos, campañas y automatizaciones hechas por ellos mismos.
Viven como secundario su papel de intermediarios entre comprador y vendedor, dejándose absorber por un bucle infinito de contenidos, campañas y automatizaciones DIY.
Pero no todos han caído en esta trampa identitaria.
Todavía existe un ejército de agentes inmobiliarios “a la antigua”, quizá incluso demasiado rígidos.
Hablamos de esa gran parte de colegas que no ha abrazado la digitalización y que incluso la demoniza abiertamente.
Son aquellos que se refugian en frases como:
“Llevo 30 años trabajando, todo el mundo me conoce.”
“A las personas hay que conocerlas en persona.”
“Las casas se valoran sobre el terreno.”
“Nuestro trabajo no se puede automatizar.”
Hay algunas verdades en estas afirmaciones: el trabajo del agente inmobiliario está, y siempre estará, centrado en las relaciones, la profesionalidad y el boca a boca.
Pero lo que muchos ignoran es que han cambiado los hábitos de compra de los clientes, sus expectativas inmediatas y los medios para obtener los mismos resultados de antes.
Estos colegas, a los que podemos llamar con cariño “dinosaurios”, sin saberlo han conservado la integridad del papel de intermediario.
No se han dejado distraer por los cantos de sirena digitales y siguen dedicando sus 8 horas al oficio, quizá con papel y bolígrafo, pero con un foco completo en las delicadas fases de la compraventa.
De este modo, aunque pierden oportunidades tecnológicas, evitan las distracciones de las redes sociales y del marketing digital.
La pregunta no es: digital sí o digital no.
La verdadera pregunta es: ¿la tecnología te está devolviendo tiempo o te está obligando a convertirte en alguien que no eres?
El marketing está robando tiempo al oficio.
Ahora, no me malinterpretéis: esto no es solo una opinión. Es un hecho.
Los agentes que se forman continuamente en nuevas técnicas de marketing o procesos de captación de clientes reducen inevitablemente el tiempo para hacer lo que deberían hacer: vender casas.
Cada hora invertida en crear contenidos o en campañas publicitarias hechas por uno mismo es una hora robada a las actividades esenciales del oficio.
Y si no lo es, significa que estáis trabajando 10 o 12 horas al día, intentando hacer malabares entre lo inmobiliario y el marketing.
Esto significa que el marketing, en lugar de simplificar la vida y mejorar la captación de clientes, os está robando tiempo y energías preciosas.
El marketing tradicional, con todas sus promesas de crecimiento, corre el riesgo de vampirizar el tiempo del agente inmobiliario, vaciando su identidad y haciéndole perder de vista su verdadero papel.
Empujado por nueva formación futurista y marketing managers exigentes, al agente inmobiliario se le pide cambiar, transformarse.
Y este es el verdadero peligro: el agente inmobiliario está viviendo una crisis identitaria sin precedentes.
El riesgo di errori operativi e giudizi negativi da parte dei clienti è perennemente dietro l’angolo.
En lugar de defender una reputación de categoría ya precaria, se tiende a perseguir seguidores, dedicar menos tiempo a la compraventa y cada vez más a la imagen online.
La digitalización, en lugar de potenciar al agente, ha canibalizado su estabilidad, empujándolo a transformarse y añadir actividades para las que muchísimos no están hechos.
Questo crea un nuovo tipo di stress, lo estrés de rendimiento, che colpisce circa il 70% della categoria.
¿El resultado? El foco parece estar cada vez menos dirigido a la necesidad del cliente y cada vez más solo a su captación.
La tecnología debe preservar la identidad del agente, no cambiarla.
Por eso creemos que la tecnología debe ser una herramienta para preservar la identidad del agente inmobiliario, no para cambiarla.
La innovación debería ayudar a mejorar la calidad de vida, personal y profesional, devolviendo tiempo, eficiencia y resultados previsibles.
Por este motivo hemos desarrollado una tecnología que no desnaturaliza el trabajo del agente, sino que lo apoya.
Nuestro software abraza la rutina tradicional, la que siempre ha funcionado, elevándola con mayor precisión, velocidad y eficiencia.
Automatizamos aproximadamente el 90% de las actividades de recogida, análisis y gestión de datos, dejando al agente el tiempo para hacer lo que mejor sabe hacer: mediar, relacionarse y vender casas.
De este modo podemos volver a ser verdaderos profesionales inmobiliarios, sin dejarnos superar por las presiones de la digitalización.
La tecnología debe ser una herramienta a la que delegar actividades nuevas y antiguas, aquellas complejas que pueden hacerse más eficientes, aquellas que responden a una preferencia de los clientes y mucho más.
¿Algún ejemplo concreto?
La comunicación y la creación de contenidos han sido industrializadas por modelos compartidos.
La tecnología te permite tener una relación “uno a muchos”: puedes dar a conocer tu agencia de forma acelerada, desvinculada de la relación “uno a uno” y del lento boca a boca.
Piensa en cómo la introducción de los portales cambió la forma de buscar casa.
Si antes los clientes tenían que acudir físicamente a una agencia, hoy pueden explorar el mercado desde casa, sentados en el sofá, y solo en un segundo momento pedir una cita.
Lo mismo vale para la valoración de una vivienda o para cualquier otro calculador de presupuestos: primero se informan online, reflexionan en familia y solo después contactan con un profesional.
En lugar de mandar a un agente a la zona, molestando con el clásico puerta a puerta, ¿por qué no utilizar Facebook para ofrecer valoraciones automáticas?
Los clientes obtendrán el mismo beneficio de forma más rápida y discreta.
Al mismo tiempo recogerás una gran cantidad de datos que el software gestionará durante meses, de forma impecable y personalizada, para estimular la conversión de la oportunidad en encargo.
No volverás a perder nada de vista y siempre estarás apoyado por recordatorios personalizados.
La tecnología Portalytics permite automatizar toda la gestión de las solicitudes: inserción en el CRM, perfilado con newsletters posteriores y diálogos personalizados.
Recibirás automáticamente desde los portales la información más relevante, como oportunidades gold o las mejores solicitudes de compra.
El marketing es maravilloso, pero debe estar al servicio del agente inmobiliario, no ser su dueño.
Habla con uno de nuestros consultores y resuelve para siempre el problema de la captación de inmuebles.